viernes, 1 de abril de 2016

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Estudios de Torah: descargas de libros: Torah o Pentauteco .... Torah [תּוֹרָה] es una palabra hebrea que deriva de la raíz י.ר.ה Y.R.H que significa "acometer", &...

La Feminización de la Deidad? Parte 4 –

La Feminización de la Deidad? Parte 4 –












La Feminización de la Deidad? Parte 4



 
 
 
 
 
 
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La Feminización de la Deidad? Parte 4
Autor:Paulo Arieu
Introducción
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En el articulo numero 2 de esta serie (acá), cite que algunos teólogos afirman que la palabra hebrea ruach (espíritu) es de género femenino.[0]

Y también cite a Marcos Pullese, quien explica que
El nombre pneuma es neutro en griego, y
la palabra correspondiente en arameo, la lengua en la que el Señor
probablemente habló, es femenina [1]
Y en el libro de Job dice que
  • “El espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida.”  (Job 33: 4)
Es el termino ruach (espíritu) de género femenino?


La Midrash (מדרש; “explicación”, plural midrashim) es un término
hebreo que designa un método de exégesis de un texto bíblico, dirigido
al estudio o investigación que facilite la comprensión de la Torá. El
término midrash también puede referirse a una compilación de enseñanzas
midráshicas en forma de comentarios legales, exegéticos u homiléticos
del Tanaj (Biblia hebrea). Toma elementos actuales para ejemplificar de
modo comprensible textos antiguos. Proviene etimológicamente del verbo
hebreo darâs, que significa «buscar, investigar, estudiar». Como segunda
acepción, desaconsejada por algunos autores, en los últimos años se
viene hablando de estilo midráshico para denominar al utilizado en
algunos pasajes del Nuevo Testamento, por el cual se hace referencia a
textos del Antiguo Testamento, que mezclados con hechos actuales para el
autor, intentan hacer comprensibles los relatos neotestamentarios.


La Midrash comenta que


Desde el momento de la referencia constante creación se
hace en la Sagrada Escritura al Mesías y la esperanza mesiánica de
Israel. “El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”; el
Espíritu de Dios significa Mesías.  (Midrash Rabá Génesis 2; Levítico
Rabá 14) [2]
O sea, que el Espíritu de YHVH es YHVH Mismo …


El Tanaj (del acrónimo en hebreo תַּנַךְ tanakh) es el conjunto de
los 24 libros de la Biblia hebrea. Constituye, junto a otros libros,
aquello que los cristianos denominan “Antiguo Testamento”.En el Tanaj,


la palabra ruach generalmente significa viento, aliento, mente, espíritu.[3]
Esto se puede analizar en los seres vivos y en la persona de Dios.[4]


a) En un ser vivo (jaiá nephesh), el ruaj es el aliento, ya sea de animales (Gen 7:15; Salmo 104: 25, 29) o la humanidad (Isaías 42: 5; Ezequiel 37: 5).


Dios es el creador del ruaj: “El ruaj de Dios (de Dios) en mis narices” (Job 27: 3).


En la mano de Dios es el ruaj de toda la humanidad (Job 12:10; Isaías 42: 5).


En la humanidad, ruaj denota aún más el principio de la vida que posee razón, voluntad y conciencia.


El ruaj imparte la imagen divina para el hombre, y constituye la dinámica de animación que se traduce en nephesh del hombre como sujeto de la vida personal.


b) Cuando se aplica a Dios, la palabra Ruach indica actividad creativa (Génesis 1:2) y potencia activa (Isaías 40:13).


El Espíritu de Dios también trabaja en la providencia (Job 33: 4;
Salmo 104: 30), en la redención (Ezequiel 11:19; Ezequiel 36: 26-27), en
la defensa y guiar a sus elegidos (Neh 9:20; Sal 143: 10; Hag 2: 5), y
en el empoderamiento del Mesías (Isaías 11: 2; Isaías 42: 1; Isaías 61:
1).


Esta segunda opción, señala cualidades y capacidades de Dios. Si bien
estas pueden ser expresadas en forma femenina, no afecta el sentido de
que Dios se ha revelado en forma masculina.


Dios es espíritu. Francisco La Cueva explica que el vocablo espíritu puede tomarse en tres sentidos:[5]


a) De “fantasmas” (ver Lc. 24:37, 39)


b) De “aliento vital y viento” (véase Gn. 2:7; Ez.
cap. 37; Jn. 3:3-8). En este sentido se entiende, cuando hablamos del
Espíritu Santo.


c) De naturaleza inmaterial, invisible (ver Jn. 4:24). En este sentido, el vocablo Espíritu define

la naturaleza de Dios como Alguien que carece totalmente de materia y
figura corpórea y no cabe asignarle extensión, dimensiones ni puede
entrar en composición con lo que es material (ver Lc. 24:39; Is. 40:18,
25; Ro. 1:20; Col. 1:15;1 Ti. 1:17).


La Cueva observa  sin embargo que, “en la Persona del Hijo
preencarnado, del Ángel de Yahweh, puede tomar la figura real de un
varón ” (ej. Gn. caps. 16, 18 y 22, entre otros muchos).[6]


Aparece unas 385 veces en el Antiguo Testamento.[9]

Donald L. Tucker,de las Asambleas de Dios, cita que
Las dos palabras usadas en la Biblia para designar al Espíritu son la palabra hebrea ruach, y la palabra griega pneuma. La palabra ruach
ocurre aproximadamente 380 veces y traducida en términos generales
significa “viento” o “aliento”. Proviene de la raíz que significa
“exhalar por la nariz con violencia”. En otras palabras, aire o aliento
que se mueve..En la Septuaginta (el Antiguo Testamento en griego), la
expresión hebrea ruach se traduce por la palabra griega pneuma aproximadamente 260 veces y unas cincuenta veces meramente como viento. Según sea el contexto, ruach
tiene muchas connotaciones, incluyendo el viento natural, el aliento de
vida, el temperamento, la disposición, la valentía, la fortaleza, la
energía que da vida, el poder creativo, las imponentes tempestades, la
fortaleza que va más allá de lo humano, el poder especial de inspiración
o de capacitación. Con frecuencia manifiesta la idea de violencia y de
poder, indicando cualquier cosa desde una fuerza impersonal hasta una
persona en particular.
Sin embargo, puesto que estamos tratando principalmente con el Espíritu Santo (el énfasis divino de ruach
cuando aparece combinado con Jehová o Elohim, o cuando el contexto
conecta claramente la palabra con el Espíritu de Dios), indica una
acción poderosa de Dios sobre (1) el cosmos, (2) un individuo, o (3) un
grupo de personas (tal como la nación de Israel o la Iglesia como cuerpo
de Cristo).
En el Nuevo Testamento, pneuma ocurre
aproximadamente 380 veces. Del mismo modo, conlleva la idea general de
viento, aliento, emociones y pensamientos humanos, la fuerza de vida de
la persona, o un gran poder. Proviene de la raíz griega pneu,
que significa un movimiento dinámico de aire: expirar, inhalar, respirar
sobre, soplar aire, soplar un instrumento musical, inspirar, vapor,
evaporar, radiar, enojo, tener valor, benevolencia, emitir fragancia,
etc.
En todo caso, pneuma implica que el aire se pone en movimiento, hay acción;
por tanto, el énfasis está en su poder inherente, particularmente en el
reino espiritual. Repetimos, cuando se refiere específicamente al
Espíritu de Dios (aproximadamente 250 veces), indica una actividad o
acción de Dios, o las manifestaciones resultantes del movimiento del
Espíritu de Dios.
Conclusión


En resumen, “como el ruaj es el nephesh creado, por lo
que el Ruach Elohim es Dios mismo, una parte de Dios y se identifica con
Dios. Ruach puede entenderse como el autor de la dinámica de animación
del orden creado, el principio subyacente de la creación, y la que
imparte el nephesh a todo el universo.”[7]


La Cueva cita a C.C. Ryrie, quien concluye una exposición. con un pensamiento importante acerca de las perfecciones de Dios:


Describen el único Dios verdadero que
existe. El hombre crea sus propios falsos dioses a los que puede
manipular y controlar. El pueblo cristiano se forja, a veces, un
concepto erróneo o deficiente de Dios por la misma razón –para poder
manipularlo o para no tener que confrontar al Dios verdadero y vivo.
Pero el único Dios real que existe es el que se revela primordialmente
en la Biblia, y que se revela por estos atributos o perfecciones de su
ser. Para poder conocer a este Dios vivo y verdadero, se requiere un
milagro de la bondadosa revelación de Sí mismo. El caminar en adoración
con este Dios vivo y verdadero es el privilegio de todos los que le
conocen.[8]
No se encuentra ningún argumento de peso para afirmar que el hecho de
que Dios es espíritu, esta perfección sea un elemento femenino.Tampoco
es masculino, ya que el ser espiritual de Dios implica la carencia del
elemento material.


Muy interesante la comprensión del Espíritu de Donald L. Tucker, cristiano de teología arminiana


Creo que necesitamos entender que el
Espíritu está más allá de la descripción o comprensión. Es tan solamente
un anticipo de la gloria futura. ¿Qué significado tienen los símbolos
del Espíritu: fuego, viento, agua, aceite, vino, paloma, sello,
primicias, adopción? Significan que el Espíritu es tan grande que no se
puede usar solo una metáfora o una figura para describirlo. Pero cuando
el Espíritu viene, Él purifica, ilumina, limpia, refresca, llena, lo
señala a usted como hijo de Dios, sana, consuela, fortalece, unge, y da
paz, amor y gozo que nada en la tierra puede igualar. ¡Ninguna cantidad
de aceite derramada sobre su cabeza o en su cuerpo (aun cuando provenga
de Jerusalén) puede imitar al verdadero Espíritu de Dios! ¡Usted no
puede beber agua hasta saciarse de la manera en que el Espíritu Santo lo
llena! [11]
No debe quedar dudas de que el santo ser de Dios es espíritu purismo.


Dios le  bendiga!


Continua…


—————-


Notas:


[0] http://es.wikipedia.org/wiki/Evangelio_de_los_Hebreos


[1] Marcos Pullese. La maternidad del Espíritu Santo?. Recuperado en http://eeac.org.ve/pdf/respuestas/maternidadespiritusanto.pdf


[2] http://www.hebrew4christians.com/Names_of_G-d/Spirit_of_God/spirit_of_god.html


[3] Ibid


[4] Ibid


[5] Francisco La Cueva,Curso de formación teológica evangélica. Tomo II. Un Dios en Tres Personas. pag.75.Ed.Clie


[6] Ibid


[7] http://www.hebrew4christians.com/Names_of_G-d/Spirit_of_God/spirit_of_god.html


[8] Francisco La Cueva. CURSO PRÁCTICO DE TEOLOGÍA BÍBLICA,Pag. 72,Ed. Clie


[9] http://elancladelevangelio.org/new/images/pdf/sectas_cultos/testigosj/001_TJ_maurice_barnett_vol_1/03_seccion_tres/04_espiritu_ruach_AT.pdf


[10] http://ag.org/enrichmentjournal_sp/top/200904_fruitofspirit.cfm


[11] Ibid


Otra Bibliografía consultada


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Carlos Rosell de Almeida





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Contenido

Formación Académica

  • Universidad Nacional de Ingeniería
  • Ingeniero Civil (1993)
  • Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima.
  • Estudios de Filosofía (1998-2000)
  • Universidad de Navarra (España)
  • Bachiller en filosofía eclesiástica (2001)
  • Bachiller en Sagrada Teología (2004)
  • Licenciatura en Sagrada Teología (2006)
  • Doctorado en Sagrada Teología (2007)

Experiencia relacionada

  • Profesor Ordinario Auxiliar de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima
  • Director de Estudios Teológicos de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima
  • Rector del Seminario Conciliar de “Santo Toribio de Mogrovejo” de la Arquidiócesis de Lima.
  • Miembro del Consejo Directivo de la Revista Teológica Limense (RTLi) de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima.
  • Miembro de la Comisión Arquidiocesana Para la Doctrina de la Fe de la Arquidiócesis de Lima.

Experiencia docente

Asignaturas dictadas: Pre grado:



  • «Escatología»,
  • «Orden y Matrimonio»,
  • «El Misterio de Dios Uno y Trino».
En Licenciatura:



  • «Temas Selectos de Escatología»,
  • «Escatología y Existencia Cristiana»
  • «Teología del Reino de Dios»,
  • «La posición del magisterio en la Teología», «Panorama sobre la Teología Oriental». Seminario: «Teología de la Esperanza».

Publicaciones

  • TESIS DOCTORAL: Universidad de Navarra
«LA ESCATOLOGÍA ORTODOXA » (premio extraordinario 2007)



Artículo en Revistas especializadas

  • «Al final, Cristo. La Escatología Paulina». En: Revista Teológica Limense Vol. XLIII (2009-1), pp 79-106.
  • «La vida eterna en la espiritualidad ortodoxa» En: Revista Teológica * Limense, Vol. XLIII (2009-2), pp. 171-192.
  • «La espiritualidad sacerdotal en el pensamiento de Joseph
    Ratzinger» En Revista Teológica Limense, Vol. XLIII (2009-3), pp.
    287-310.
  • «El sacerdocio en los Padres de la Iglesia» En Revista Teológica Limense, Vol. XLIV (2010-1), pp.55-84.
  • «La escatología en los catecismos limenses (1584-1585)» En Revista Teológica Limense, Vol. XLIV (2010-2), pp.155-182.

Reseñas

  • PARÉS, FRANCESC Xavier: «Las exequias Cristianas». Barcelona;
    Ediciones Centre de Pastoral Litúrgica. 2008, 160 pp. Reseñado en: RTLi
    Vol. XLIII (2009-2), pp. 274-277.
  • EMMERICK, ANNA Katharina: «La pasión del Señor en las visiones
    de Anna K. Emmerick». Bogotá, Editorial San Pablo. 2006, 311 pp.
    Reseñado en: RTLi Vol. XLIII (2009-2), 270-271 pp.
  • CUNNINGHAM, Mary: «La fe cristiana en el mundo bizantino».
    Madrid; Ediciones San Pablo. 2007, 190 pp. Reseñado en: RTLi Vol. XLIII
    (2009-2), 265-267 pp.
  • PUIG, Esteban: «Es hora de caminar. Santo Toribio de
    Mogrovejo». Chiclayo; Editora Universidad Católica Santo Toribio de
    Mogrovejo. 2006, 91 pp. Reseñado en: RTLi Vol. XLIII (2009-2), 263-265
    pp.
  • SAN JUAN BOSCO: «Memorias de Oratorio de San Francisco de
    Sales». Lima Editorial Salesiana. 2006, 332 pp. Reseñado en: RTLi Vol.
    XLIII (2009-2), 259-261 pp.
  • CALVO, Maximiliano: «Quién y cómo es Dios». Madrid; Editorial
    CCS. 2006, 107 pp. Reseñado en: RTLi Vol. XLIII (2009-1), 133-135 pp.
  • NIN, Manuel: «Las Liturgias orientales». Barcelona; Centro de
    Pastoral Litúrgica. 2008, 184 pp. Reseñado en: RTLi Vol. XLIII (2009-1),
    129-131 pp.
  • OÑORO, Fidel: «A la escuela del Maestro. Iniciación a la
    lectura orante de la Biblia lectio divina». Lima; Conferencia Episcopal
    Peruana. Comisión Episcopal de Catequesis Pastoral Bíblica e Indígena.
    2008, 56 pp. Reseñado en: RTLi Vol. XLIII (2009-1), 125-126 pp.
  • VILLEPELÉE, Jean François: «La inmaculada revela al Espíritu
    Santo. Conversaciones y pláticas espirituales inéditas de san
    Maximiliano María Kolbe», Madrid; Testimonio de Autores Católicos
    Escogidos. 2006, 160 pp. Reseñado en: RTLi Vol. XLII (2008-3), 404-406
    pp.
  • CASTAÑEDA, Paulino/ Manuel, COCIÑA Y ABELLA (coord.): «Sevilla y
    la Inmaculada. XV Simposio de Historia de la Iglesia en España y
    América». Sevilla; Academia de Historia Eclesiástica. 2004, 208 pp.
    Reseñado en: RTLi Vol. XLII (2008-3), 399-401 pp.
  • MADRE TERESA: «Ven, sé mi luz. Las cartas privadas de “La Santa
    de Calcuta” ». Bogotá; Editorial Planeta Testimonio. 2008, 487 pp.
    Reseñado en: RTLi Vol. XLII (2008-3), 391-393 pp.
  • CANALS VIDAL, Francisco: «Mundo histórico y Reino de Dios».
    Barcelona, Ediciones Scire. 2005, 251 pp. Reseñado en: RTLi Vol. XLII
    (2008-2), 273-275 pp.
  • MARCHETTO, Agostino: «El Concilio Ecuménico Vaticano II.
    Contrapunto para su historia». Valencia; Editorial Edicep. 2008, 444 pp.
    Reseñado en: RTLi Vol. XLII (2008-2), 267-269 pp.
  • MANELLI, STEFANO María: «Jesús amor eucarístico. Vida
    eucarística siguiendo los ejemplos de los santos». Madrid; Editorial
    Testimonio de Autores Católicos Escogidos. 2006, 183 pp. Reseñado en:
    RTLi Vol. XLII (2008-1), 136-138 pp.
  • MEYENDORFF, John: «Teología Bizantina. Corrientes históricas y
    temas doctrinales». Madrid; Ediciones Cristianas. 2002, 433 pp. Reseñado
    en: RTLi Vol. XLII (2008-1), 131-134 pp.





Clases Magistrales

  • Lección Inaugural del Año Académico de la Facultad de Teología
    Pontificia y Civil de Lima, «El Reino de Dios en San Pablo»,
    pronunciadas el 11 de marzo de 2009. Publicada en RTLi: Vol. XLIII
    (2009-1), 107-124 pp.
  • Presentación del libro «Ven, Sé mi Luz. Las Cartas privadas de
    la “Santa de Calcuta” ». Llevada a cabo el 31 de octubre del 2008.
    Publicada en: RTLi Vol. XLII (2008-3), 375-382 pp.
Conferencia al consorcio de Ingenieros Católicos. «Cimientos para una
ética profesional». Publicada en: RTLi Vol. XLII (2008-2), 257-266 pp.


Ciclo de conferencias motivado por las Audiencias Generales de
S.S. Benedicto XVI referente al pensamiento y doctrina de los Padre de
la Iglesia: «El Gnosticismo Actual», pronunciada del 25 al 27 de
noviembre de 2008, en Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima.



  • Ciclo de conferencias motivado por las Audiencias Generales de
    S.S. Benedicto XVI referente al pensamiento y doctrina de los Padre de
    la Iglesia: «¿Humanismo sin Dios?», pronunciada del 27 al 29 de mayo de
    2008, en Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima.
  • Ciclo de conferencias por la Semana de la Facultad de Teología
    Pontificia y Civil de Lima: «La escatología de San Pablo», pronunciada
    el 22 de octubre de 2008, en Facultad de Teología Pontificia y Civil de
    Lima.
  • Ciclo de conferencias “APRENDER DE SAN PABLO”: «La vida en
    Cristo», pronunciada del 23 al 25 de junio de 2009, en Facultad de
    Teología Pontificia y Civil de Lima.
  • Jornada para el clero: «El sacerdocio común y el sacerdocio
    ministerial», pronunciada el 15 de septiembre de 2009, en la Universidad
    de Piura (Piura).
  • Aniversario del Instituto Superior Juan XXIII (ISET): «Aspectos
    esenciales de la Caritas in veritate», pronunciada el 5 de octubre de
    2009, en el ISET.


DR. CARLOS ROSELL DE ALMEIDA, Pbro.
Sacerdote de la Arquidiócesis de Lima


Rector de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima


cordemariae@yahoo.es


Lima, 2009




Escudo de la Facultad de Teología: Ronald Bustamante Alata






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Papa Benedicto XIV - Enciclopedia Católica

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Viernes, 1 de abril de 2016







Papa Benedicto XIV





(PROSPERO LORENZO LAMBERTINI)


Hijo de Marcello Lambertini y Lucrecia Bulgarini, nació en
Bolonia el 31 de Marzo de 1675; murió el 3 de Mayo de 1758. Recibió su
educación primaria de tutores. A la edad de trece años fue al Collegium
Clementinum de Roma donde estudió retórica, filosofía, y teología. Santo
Tomás de Aquino fue su autor favorito, pero la inclinación de su
espíritu iba hacia los estudios históricos y legales, destacando en
estos últimos, tanto en derecho civil como eclesiástico. En 1694, aunque
de sólo diecinueve años, recibió el grado de Doctor en Teología y
Doctor Utriusque Juris (derecho civil y canónico). A la muerte de
Inocencio XII fue nombrado abogado consistorial por Clemente XI, y poco
después consultor del Santo Oficio. En 1708 fue nombrado Promotor de la
Fe; en 1712 canónigo teólogo en el Vaticano y asesor de la Congregación
de Ritos; en 1713 fue nombrado prelado doméstico; en 1718 secretario de
la Congregación del Concilio, y en 1725 obispo titular de Theodosia. Fue
nombrado obispo de Ancona en 1727 y cardenal el 30 de Abril de 1728.
Fue trasladado al arzobispado de Bolonia en Abril de 1731. Aunque de
ningún modo un genio, su enorme aplicación asociada a una agudeza de
mente mayor de la ordinaria, le hizo uno de los hombres más eruditos de
su tiempo y le dio la distinción de ser quizá el más sabio de los papas.
Su personalidad fue múltiple, y la gama de sus intereses amplia. Su
dedicación a la ciencia y la investigación seria de problemas históricos
no interfirió con sus estudios puramente literarios. “Se me ha
reprochado”, dijo una vez, “por mi familiaridad con Tasso Dante y
Ariosto, pero son una necesidad para mí para dar energía a mi
pensamiento y vida a mi estilo.” Esta dedicación a las artes y ciencias
llevó a Lambertini a lo largo de toda su vida a mantener un estrecho y
amistoso contacto con los autores y sabios más famosos de su tiempo.
Montfaucon, a quien él conoció en Roma, dijo de él, “Joven como es,
tiene dos almas, una para la ciencia, otra para la sociedad.” Esta
última caracterización no obstaculizaba su incansable actividad en una
de las muchas posiciones importantes que fue llamado a ocupar, ni
disminuía su asombrosa capacidad para el trabajo más arduo.


El celo y energía que Lambertini aportó a este cargo infundió
nueva vida a todos sus asuntos. Él mismo explicaba su asiduidad diciendo
que consideraba el episcopado no como un honor sino como una
oportunidad de hacer el bien. Su administración fue ejemplar: visitó
todos los lugares de su diócesis, celebró sínodos, incitó al pueblo a la
piedad mediante la palabra y el ejemplo, y supervisó los asuntos de su
diócesis tan completamente que nada que necesitara cambio o corrección
se le escapó. Su humildad y vasto saber fueron una fuente de inspiración
y fortaleza para su clero, y su comprensión amplia y firme de los
asuntos y problemas públicos le dio una posición de influencia única
entre los gobernantes y el pueblo. En su opinión el fundamento del éxito
en la administración episcopal era la completa armonía entre el obispo y
el clero, y él logró conseguir esto. A causa de sus maravillosas dotes y
su extraordinario éxito como obispo de Ancona, el Papa Benedicto XIII
deseaba trasladarlo a un cargo de mayor responsabilidad que le
permitiera desarrollar en un campo más amplio sus facultades y
actividad, pero el replicó en su habitual vena jocosa que ningún cambio
de puesto le podía hacer de otra forma que como era, alegre,
humorístico, y amigo del Papa. Cuando fue trasladado a Bolonia en 1731
sus energías y actividades parecieron redoblarse. Se hizo todo para
todos y se dice que no permitió a nadie dejar su presencia insatisfecho o
airado, y sin ser confortado y estimulado por su sabiduría, su consejo,
o sus advertencias. Sus esfuerzos se dirigieron mayoritariamente a la
mejora de la educación del clero en su diócesis. Reformó los programas
de estudios en su seminario y preparó un nuevo plan de estudios en el
que se ponía énfasis en el estudio de la Sagrada Escritura y la
patrología.


Cuando murió Clemente XII (el 6 de Febrero de 1740) la fama de
Lambertini estaba en su cúspide. Por intrigas de diversas clases el
cónclave que empezó el 17 de Febrero duró seis meses. Estaba compuesto
por cincuenta y cuatro cardenales de los que cuarenta y seis eran
italianos, tres franceses, cuatro españoles y un alemán. Estaban
divididos en varios partidos. Uno estaba compuesto de los que habían
sido nombrados por Clemente XI, Inocencio XIII, y Benedicto XIII; otro
por los nombrados por Clemente XII que eran conocidos como el nuevo
colegio. La larga, tediosa sesión, y el intenso calor no mejoró el humor
de los cardenales; después de seis meses de infructuosos esfuerzos e
intriga constante, la elección no parecía más próxima que al comienzo.
Se sugirieron diversos expedientes, tales como la retirada de los
nombres de los principales candidatos y la sustitución de otros, pero
fue inútil. Después de probar varios planes que terminaron en un punto
muerto, Lambertini, cuyo nombre había sido propuesto como compromiso, se
dirigió al cónclave, diciendo: “Si deseáis elegir a un santo, escoged a
Gotti; si a un estadista, a Aldobrandini; si a un hombre honrado,
elegidme a mí.” Estas palabras dichas quizá tanto en broma como en serio
ayudaron a terminar con la dificultad. Lambertini fue elegido y tomó el
nombre de Benedicto XIV en honor de su amigo y protector Benedicto
XIII. Como Papa, Lambertini no fue menos enérgico, esforzado, y modesto
que antes de su elección. Su gran saber le colocó en posición de tratar
con éxito las situaciones eclesiásticas que necesitaban reforma, y el
amplio espíritu cristiano que animaba sus relaciones con las potencias
extranjeras eliminó la presión y hostilidad de incluso las cortes y
gobernantes protestantes. Fue indudablemente liberal en sus relaciones
políticas, aunque nunca perdió de vista los intereses esenciales de la
Iglesia y la religión.


Política pública


Ir hasta el límite extremo de la concesión y la conciliación
parece haber sido el principio que dominó todas las acciones de
Benedicto XIV en sus negociaciones con gobiernos y gobernantes, tanto,
en realidad, que no ha escapado a la crítica incluso desde dentro de la
Iglesia de ser demasiado propenso a solucionar las dificultades haciendo
concesiones o compromisos. Pese a como se puedan juzgar sus acciones,
se piense lo que se quiera de sus motivos, no puede negarse que buscó
constantemente la paz y que pocas causas de fricción permanecieron tras
el final de su administración. Además, al estimar el valor y efecto de
sus concesiones, se ve que en casi todos los casos reforzó la influencia
moral del Papado incluso aunque se abandonaran algunos derechos de
patronato u otros intereses materiales. Ni fue su influencia menos
poderosa entre los gobernantes protestantes que entre los católicos; la
estima universal en que era tenido por todo el mundo significaba mucho
en una época, cuyo final iba a ser testigo de la destrucción de muchas
instituciones centenarias, tanto políticas como religiosas. Una
enumeración de sus principales negociaciones con los jefes de estado
mostrará que Benedicto sabiamente abandonó, en muchos casos, la sombra
de la autoridad temporal para mantener la sustancia de la supremacía
espiritual.


El rey de Portugal recibió el derecho de patronato sobre todas
las sedes y abadías de su reino (1740) y fue además favorecido con el
título de Rex Fidelissimus (1748).En la cuestión de las rentas de
iglesia y la asignación de beneficios eclesiásticos España fue también
tratada muy generosamente. En 1741 se dio permiso para gravar con
impuestos la renta del clero, y en 1753 el gobierno recibió el derecho
de designación de casi todos los beneficios españoles; en 1754 se
ratificó un acuerdo por el que las rentas de todos los beneficios de
España y de las colonias americanas se pagarían al tesoro público para
llevar a cabo la guerra contra los piratas africanos. El rey de Cerdeña
recibió el título de Vicario de la Santa Sede que llevaba consigo el
derecho de designación de todos los beneficios eclesiásticos en sus
dominios y la renta de los feudos pontificios a cambio de los cuales se
tenía que pagar una indemnización anual de mil ducados. Por mediación
del Papa se estableció en Nápoles un tribunal formado por igual número
de clérigos y laicos presidido por un eclesiástico, que constituía el
tribunal último para el juicio de casos eclesiásticos. Como mediador
entre los Caballeros de Malta y el rey de Nápoles el Papa llevó a feliz
término una controversia de larga duración. Mediante la Encíclica “Ex
omnibus christiani orbis” (16 de Octubre de 1756) la amarga controversia
relativa a la cuestión de la admisión a los sacramentos de personas que
no aceptaban la Bula “Unigenitus” fue concluida. Aunque insistiendo en
la autoridad de la “Unigenitus” y señalando que era obligación de todos
los fieles aceptarla con veneración, el Papa decretaba que sólo debía
excluirse de los sacramentos a aquellas personas cuya oposición a la
constitución pontificia fuera pública y notoria, y que por tanto
debieran ser considerados como enemigos públicos. El título de Rey de
Prusia adoptado en 1701 por el Elector de Brandenburgo fue reconocido
por Benedicto contra la vigorosa oposición de muchos miembros de la
Curia. María Teresa se refería a él como el sage par excellence, y
recibió muchos elogios del sultán a quien él se refería amistosamente en
sus escritos como el “Buen Turco”. Al final de su pontificado la única
cuestión de importancia en las relaciones exteriores de la Santa Sede
que no había sido solucionada con éxito era la referente al Patriarcado
de Aquileya sobre el que la República de Venecia y el emperador
reclamaban el control. Benedicto decidió que los derechos del
patriarcado debían dividirse entre el Arzobispado de Görz, en Austria, y
el de Udine, en los estados de Venecia. Esta decisión fue considerada
injusta por Venecia, que en represalia decretó que ninguna Bula, Breve, o
comunicación de la Santa Sede sería promulgada dentro de la
jurisdicción de la República sin la supervisión y aprobación del
gobierno.


Gobernante Temporal y Espiritual


Como soberano temporal Benedicto gobernó los Estados de la
Iglesia con sabiduría y moderación e introdujo muchas reformas con la
finalidad de disminuir los abusos y promover la felicidad y prosperidad
del pueblo. Con vistas a reponer el tesoro que había sido agotado por la
extravagancia de algunos de sus predecesores, especialmente de
Benedicto XIII bajo la influencia del cardenal Coscia, y por las enormes
inversiones para edificios públicos bajo Clemente XII, no hizo
promociones al Sacro Colegio durante cuatro años. Se promovieron medidas
para reformar la nobleza, se introdujo una nueva división comarcal de
la ciudad con la finalidad de una mayor eficiencia administrativa, la
agricultura fue favorecida y animada mediante la introducción de nuevos y
mejores métodos, se promovió el comercio, y el lujo se restringió,
mientras que la práctica de la usura, contra la que publicó la Encíclica
Vix Pervenit (1745), fue casi enteramente suprimida. Benedicto no
abandonó ninguna de las pretensiones de sus antecesores, pero el uso
liberal de sus poderes no tenía otro objetivo que la promoción de las
artes, de la paz y de la industria. Cuán serio era el problema se ve
mejor por sus propias palabras: “El Papa ordena, los cardenales no
obedecen, y el pueblo hace lo que le apetece.”


En los asuntos puramente espirituales y religiosos la influencia
de Benedicto dejó una huella duradera en toda la Iglesia y su
administración. Sus Bulas y Encíclicas, que han jugado un papel tan
importante en definir y clarificar puntos oscuros y difíciles del
derecho eclesiástico, fueron tratados ilustrados llenos de sabiduría y
erudición. La enconada cuestión de los matrimonios mixtos, uniones entre
católicos y protestantes, pedía solución como consecuencia de la
creciente frecuencia con la que se producían. Mucha de la amargura del
tiempo de la Reforma había pasado y los protestantes querían celebrar
sus matrimonios con católicos solemnizados con las mismas ceremonias que
cuando ambas partes eran católicas. Aunque en Roma predominaba la
teoría de que las partes contrayentes eran los verdaderos ministros del
Sacramento del Matrimonio, no había unanimidad entre los teólogos sobre
este punto. Sin derogar lo más mínimo esta teoría, Benedicto en
respuesta a las preguntas de los obispos de muchos lugares,
especialmente de Holanda y Polonia, decretó en la Bula “Magnae nobis
admirationis” (29 de Junio de 1748) que los matrimonios mixtos serían
permitidos sólo bajo ciertas condiciones bien definidas, la principal de
las cuales era que los hijos nacidos de esos matrimonios debían ser
educados en la Fe Católica, pero que tales matrimonios, aunque
tolerados, nunca se celebrarían con las ceremonias que implican la
aprobación eclesiástica formal.


Relaciones con las Iglesias Orientales


Bajo la hábil mano de Benedicto se consumó una unión formal con
algunas de las Iglesias Orientales. Los frecuentes intentos de los
Patriarcas Melquitas Griegos de Alejandría, Antioquía, y Jerusalén de
lograr un reconocimiento de la Santa Sede no dio como resultado durante
mucho tiempo algún tipo de unión definida, por la insatisfacción por
parte de los papas con la formulación de los credos orientales. En 1744,
Benedicto XIV envió el palio a Serafín Tanas a quien reconoció como
Patriarca de los Melquitas Griegos de Antioquía. Los conflictos en la
Iglesia Maronita, tras la deposición de Jacob II, que amenazaron
seriamente su unidad fueron solucionados en un concilio nacional (1736)
cuyos decretos fueron aprobados por Benedicto. El 18 de Marzo de 1751
renovó las prohibiciones de Clemente XII contra los masones, y aunque
muy pocos gobiernos consideraban que la supresión de esta sociedad
demandara una acción decisiva por su parte, se aprobaron enseguida leyes
por España y Nápoles, y en 1757 por Milán. La controversia con respecto
a las costumbres chinas y de Malabar, o el sistema de acomodación al
paganismo que algunos misioneros habían permitido a sus conversos
practicar, y por el cual se decía que ideas y prácticas paganas se
habían injertado en el Cristianismo, fue terminado por Benedicto XIV que
publicó dos Bulas sobre esta cuestión, y requirió a los misioneros que
juraran que tales abusos no se tolerarían en el futuro. La Bula “Ex quo
singulari”, respecto de los abusos en China, fue publicada el 11 de
Julio de 1742; la relativa a Malabar, “Omnium sollicitudinem”, el 12 de
Septiembre de 1744. (Ver CHINA, INDIA.) A causa de la manera en que las
festividades de la iglesia se habían multiplicado, Benedicto se esforzó
en disminuirlas. Esto hizo en España en 1742, en Sicilia y Toscana en
1748, y más tarde en Cerdeña, Austria, y los Estados Pontificios. Tal
acción se enfrentó con fuerte oposición de muchos cardenales. Benedicto
acalló sus reproches diciendo que menos fiestas observadas de manera más
cristiana contribuirían más a la gloria de la religión.


Reformas Litúrgicas


En asuntos litúrgicos Benedicto XIV fue extremadamente
conservador. Veía con pesar los profundos cambios que habían sido
introducidos en el Calendario Romano desde la época de Paulo V. El
incremento en el número de fiestas de santos y la multiplicación de
oficios con rango de Duplex había reemplazado a los antiguos oficios
dominicales y de feria, y a lo largo de todo su pontificado se opuso
determinadamente a la introducción de cualquier nuevo oficio en el
Breviario, una política a la que se adhirió tan estrictamente que el
único cambio que sobrevino durante su administración fue que San León
Magno recibió el título de Doctor. Tan profundamente convencido estaba
de la necesidad de una completa revisión del Breviario que eliminara
aquellas partes en las que el sentido crítico del Siglo XVIII encontraba
defectos que encargó al jesuita Fabio Danzetto que preparara un informe
sobre la cuestión. Este informe en cuatro volúmenes de notas fue de
carácter tan radical que se dice que provocó que Benedicto desistiera de
su proyecto. El plan de reformar el Martirologio Romano fue, sin
embargo llevado a cabo con éxito, y bajo su autoridad se publicó una
nueva edición en Roma en 1748. Lo mismo se puede decir del “Cermoniale
Episcoporum”, cuya reforma emprendió Benedicto XIII y que Benedicto XIV
publicó (1752) en su forma ahora habitual. La obra clásica de Benedicto
sobre asuntos litúrgicos es su “De Servorum Dei Beatificatione et de
Beatorum Canonizatione” que aún regula el proceso de beatificación y
canonización. Otros escritos litúrgicos importantes de Benedicto
trataban del sacrificio de la Misa y las fiestas de Nuestro Señor, de la
Santísima Virgen, y de algunos santos. Aparte de estas publicó
numerosas obras sobre los ritos de los griegos y orientales; Bulas y
Breves sobre la celebración de la octava delos Santos Apóstoles, contra
el uso de imágenes supersticiosas, sobre la bendición del palio, contra
la música profana en las iglesias, sobre la rosa dorada, etc.


Con vistas a que el clero no estuviera carente de ciencia
eclesiástica e histórica, y que no perdiera la oportunidad de aprovechar
el progreso intelectual de la época, fundó en Roma cuatro academias
para el estudio de las antigüedades romanas, las antigüedades
cristianas, la historia de la Iglesia y los concilios, y la historia del
derecho canónico y la liturgia. También estableció un museo cristiano, y
encargó a Joseph Assemani que preparara un catálogo de los manuscritos
de la Biblioteca Vaticana, que enriqueció con la compra de la Biblioteca
Ottoboniana que contenía 3.300 manuscritos de valor e importancia
únicos. Fundó cátedras de química y matemáticas en la Universidad romana
conocida como la Sapienza, y muchas otras de pintura, escultura, etc.,
en otras escuelas. Sobre todas esas fundaciones ejerció la más estrecha
supervisión; también encontró tiempo para llevar a cabo muchos planes de
construcción y embellecimiento de iglesias en Roma. El hecho de que
Benedicto nunca elevara a un jesuita al cardenalato se atribuye a su
hostilidad a la Compañía; por otra parte, debe señalarse que fue a un
jesuita, Emmanuel Azevedo, al que encargó la edición íntegra de sus
obras (1747-51). Había sido urgido durante mucho tiempo por sus amigos
los cardenales Passionei y Archinto para que ordenara una completa
reforma de esa orden, pero no fue hasta el último año de su vida cuando
se emprendió una acción decisiva. El 1 de Abril de 1758 publicó un Breve
por el que el cardenal Saldanha era encargado de inspeccionar todos los
colegios y casas de la Compañía en Portugal, y emprender una reforma de
la misma, pero esta autoridad fue retirada por su sucesor, Clemente
XIII.


Benedicto XIV buscó solaz en la compañía de hombres ilustrados y
artistas, entre los que brilló por su talento y erudición. Alegre,
amable, y comunicativo, su conversación a veces asombraba, si no
chocaba, a las formales sensibilidades de los dignos cortesanos que se
ponían en contacto con él. Blando y afable en su conducta con todos los
que se le acercaban, al Papa no le faltaba a veces ni energía ni
ingenio. En una ocasión tuvo lugar una violenta escena en la que el Papa
expresó de la manera más decidida su desaprobación por las tácticas de
la corte francesa. Choiseul, el embajador francés, visitó el Vaticano
para pedir que el nombramiento del cardenal Archinto para suceder al
cardenal Valenti como secretario de Estado fuera aplazada hasta después
de que algunos asuntos en los que el rey de Francia estaba interesado
fueran decididos. El propio Choiseul da un relato de esta escena
(Cartas, p.169), sin contar, sin embargo, todos los detalles. La
conversación fue más amable de lo que Choiseul informó, y por las
“Mémoires” del Barón de Bersonval (p.106) sabemos que cuando el Papa se
hubo cansado de las importunidades de Choiseul le cogió del brazo y
empujándole a su propio asiento dijo:”Haga usted de Papa” (Fa el Papa).
Choiseul replicó: “No, Santo Padre, que cada uno haga su papel. Vos
continuad siendo Papa y yo seré embajador.” Esta brusquedad, sin
embargo, no era habitual en Benedicto. Podía ser alegre tanto como
serio. El abbate Galiani le presentó una vez una colección de minerales
diciendo: “Dic ut lapides isti panes fiant” (Manda que estas piedras se
conviertan en pan), y la insinuación no cayó en saco roto. El milagro
requerido fue realizado y el abbé recibió una pensión.


Para sus súbditos Benedicto fue un ídolo. Si se quejaban a veces
de que escribía demasiado y gobernaba demasiado poco, estaban de acuerdo
en que hablaba bien y con talento, y sus bromas y “bon mots” eran el
deleite de Roma. Las preocupaciones de estado, tras su elevación al
pontificado le impidieron dedicarse tanto como habría deseado a sus
estudios de épocas anteriores; pero nunca le faltó estímulo intelectual.
Se rodeó de hombres tales como Quirini, Garampi, Borgia, Muratori, y
mantuvo una activa correspondencia con sabios de distintas opiniones. Su
preeminencia intelectual era no sólo un motivo de orgullo para los
católicos, sino que creó un fuerte vínculo con muchos no creyentes.
Voltaire le dedicó su “Mahomet” con las palabras: “Au chef de la
véritable religion un écrit contre le fondateur d’une religion fausse et
barbare”. En otra ocasión compuso para un retrato del Papa el siguiente
dístico:


Lambertinus hic est, Romae decus, et pater orbis
Qui mundum scriptis docuit, virtutibus ornat.
(Este es Lambertini, el orgullo de Roma, y padre del mundo,
que enseña al mundo con sus escritos y lo honra con sus virtudes.)


El dístico causó discusión respecto a la duración de “hic”, pero
el Papa defendió la prosodia de Voltaire quien confirmó su opinión con
una cita de Virgilio que dijo debía ser el epitafio de Benedicto.


Grande como hombre, como sabio, como administrador, y como
sacerdote, la pretensión de Benedicto a la inmortalidad se funda
principalmente en sus admirables escritos eclesiásticos. Los más
importantes de entre ellos, aparte de los ya mencionados, son:
“Institutiones Ecclesiasticae”, escritas en italiano, pero traducidas al
latín por el P. Ildephonsus a S. Carolo; es una colección de 107
documentos, principalmente cartas pastorales, cartas a obispos y otros,
tratados independientes, instrucciones, etc., todos los cuales son
realmente disertaciones científicas sobre asuntos relacionados con el
derecho eclesiástico o el cuidado de las almas; la obra clásica “De
Synodo Dioecesana”, publicada tras su elevación al Papado, una
adaptación del derecho eclesiástico general a la administración
diocesana; este libro es llamado por Schulte, a causa de su influencia,
una de las más importantes, si no la más importante, obra moderna de
derecho canónico;


“Casus Conscientiae de mandato Prosp. Lambertini Archiep.Bono
propositi et resoluti”, valioso tanto para el abogado como para el
confesor; “Bullarum Benedicti XIV”, que contiene la legislación de su
pontificado, siendo muchos de sus documentos tratados científicos.
También recopiló un “Thesaurus Resolutionum Sacrae Congregationis
Concilii”, el primer intento de presentación científica de la “Praxis”
de las Congregaciones Roamnas. Una edición completa de sus obras
apareció en Roma (1747-51) en doce volúmenes in folio, por Emmanuel
Azevedo S.J., quien también tradujo al latín los documentos italianos.
Una edición mejor y más completa es la de Venecia, 1788. La más reciente
y más útil (Prato, 1844) es en diecisiete volúmenes. Algunas cartas de
Benedicto fueron publicadas por Kraus: “Briefe Benedicts XIV an den
Canonicus Pier Francesco Peggi in Bologna (1729-1758) nebst Benedicts
Diarium des Conclaves von 1740” (2ª ed., Friburgo, 1888). Cf. Batiffol,
"Inventaire des lettres inédites du Pape Bénoit XIV" (Paris, 1894); R.
De Martinis, "Acta Benedicti XIV"; (Naples, 1884, passim). En 1904
Heiner editó tres tratados hasta entonces inéditos de Benedicto XIV
sobre ritos, las fiestas de los Apóstoles, y los Sacramentos.


La mejor relación de los escritos de Benedicto y las fuentes para
su vida se contienen en la obra arriba mencionada de KRAUS. Ver también
GUARNACCHI, Vitæ et res gestæ Romanor. Pontif. et Card. a Clem. X usque
ad Clem XI (Roma, 1857); NOVAES, Storia de' Sommi Pontefici (Roma,
1822); RANKE, Die röm. Päpste in den letzten vier Jahrh. (Leipzig, ed.
1900); Vie du Pape Bened. XIV (París, 1783); GRÖNE, Papst­Geschichte
(Ratisbona, 1875), II. Para un largo relato sobre la Curia y el carácter
de los cardenales en la época de Benedicto XIV, ver CHOISEUL, Lettres
et Mémoires inédites, publiées par Maurice Boutry (París, 1895). Sobre
Benedicto como canonista ver SCHULTE, Gesch. der Quellen und Litt. des
can. Rechts (Stuttgart, 1880), III, 503 ss.


PATRICK J. HEALY


Transcrito por WGKofron


Con agradecimiento a la St. Mary's Church, Akron, Ohio


Traducido por Francisco Vázquez






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